lunes, 6 de abril de 2020

DARTING ACTION. ARTÍCULO ÍNTEGRO

A continuación cuelgo el artículo que fue publicado en 2014 en la revista española Federpesca Mar, sobre una modalidad que "descubrí" en 2010. Puede que algún producto citado esté descatalogado actualmente, pero creo que es un artículo interesante para gente novel, y por ello procedo a su difusión pública.

DARTING ACTION
Una forma de pescar revolucionaria

Si a la acción errática de los jerkbaits de vinilo añadimos el peso de las cabezas plomadas o jig heads, pero sin restar acción al señuelo, obtenemos una de las armas más versátiles y letales que se hayan podido inventar en el mundo de la pesca a spinning, la acción darting.
Palometón pescado a darting desde costa, usando una 3D real eel de Savage Gear.


Acabo de llegar a casa de pescar. En el momento de sentarme a escribir este artículo, aún no he terminado de asimilar la tremenda pescata de hoy. Ni la anterior, la semana pasada, ni las de nuestro reciente viaje a Mauritania, ni las de antes del viaje. Un invierno lleno de mal tiempo, muy ventoso en el Mediterráneo, y con pocas salidas de pesca, en un mar aparentemente vacío de peces –al menos para la mayoría de pescadores-, pero que no ha dejado de sorprendernos salida tras salida, con sus dentones, jurelas, serviolas, bonitos… Desde Agosto de 2013 llevo pescando prácticamente en exclusiva mediante este método, una manera de recuperar los vinilos que consigue excitar y hacer picar a los depredadores más reacios. Esta técnica no es nueva para mí, ya la había puesto en práctica hace más de 5 años, casi de casualidad, probando recuperaciones, si bien en mi penúltimo viaje a Mauritania, en 2010, fue donde realmente aprecié su potencial, pues allí engañé a unos esquivos king Mackerel o tasartes con una gran eficacia, con una cabeza Storm de  apenas 15 gramos y un Raglou como trailer, que al ser recuperada a tirones rítmicos (a razón de 1 por segundo más o menos) progresaba haciendo un impresionante zigzag. En tierras españolas, pude poner en práctica este tipo de recuperación con las serviolas, ante las que resulta extraordinariamente efectiva. Sin embargo, esta cabeza de Storm no es cómoda de manejar, pues su perfil frontal ofrece mucha resistencia, al estar tallada a modo del babero de un darter, siendo bastante pesado su manejo durante mucho tiempo, y complicando el uso en áreas someras por su capacidad de profundización. Sin embargo, el lanzamiento al mercado del Savagear Sandeel Slug motivó hace un par de años el descubrimiento por mi parte de  algo que se parece mucho a la utopía del “señuelo perfecto”, pues resulta verdaderamente versátil, permitiendo muchos usos diferentes, entre los que se encuentra el que hoy nos ocupa, el darting. Gracias a este señuelo descubrimos que las cabezas plomadas de los sandeel convencionales que vende esta firma son las mejores para este tipo de pesca, pues hacen el slalom zigzagueante, pero a su vez no ofrecen la gran resistencia que muestran las de Storm, por lo que la pesca se convierte en una acción relativamente placentera y mecánica, y obtenemos una acción que realmente vuelve locos a los peces. En pleno mes de Enero tuve el gusto de compartir una jornada realmente espectacular de bonitos donde, lance tras lance, Noelia –mi mujer- y yo  clavábamos dobletes. Aprovechamos para filmar uno de los últimos documentales de la serie de pesca que llevamos entre manos, sobre la pesca con vinilos en el mar, y una vez hicimos los deberes, yo me dediqué a probar cosas, aprovechando la abundancia de peces, para tratar de aprender para poder enfrentarme con más éxito a situaciones de escasez de pesca. Los vinilos de tipo slug de 10 cm y de 14 cm, ensartados en las jig head de 7 y 16 gramos respectivamente, provocaban picadas todos los lances, al pescar en zigzag correctamente. Probé a ensartar el mismo señuelo de 14 cm en cabezas plomadas con otro tipo de acción, y no obtuve ni picada, mientras mi compañera seguía clavando peces sin parar. Sin duda, era la acción lo que marcaba la diferencia. Seguí probando señuelos, como los jigs metálicos que empleaba hasta ahora con tanto éxito como sacrificio, pues debía recuperarlos a mil por hora en una pesca absolutamente agotadora, y el resultado seguía siendo más bien negativo… tampoco tomaron bien un pequeño stick bait sumergido; no es una casualidad que en todas las salidas de pesca que hemos hecho (menos una) desde Noviembre hasta Abril hayamos sacado bonitos… ¡hemos dado con la tecla! 

Serviola pescada por Raúl Gil con una gamba de vinilo (Manic shrimp) montada en una cabeza Sandeel jig head de Savage Gear. 

LA FORMA DE LAS CABEZAS
La forma de las cabezas plomadas es fundamental, ya que es la que va a propiciar el sinuoso movimiento que hoy nos ocupa. Es condición indispensable que estén comprimidas lateralmente (al menos en parte), ya que es esto lo que va a condicionar el zigzag, a diferencia de las formas redondas o en forma de banana. No deben concentrar el peso en la parte inferior (es bastante típico para que desciendan mejor e incluso se queden en el fondo estables, con el anzuelo hacia arriba, evitando los enganches, como en las de Sakura o en las de Hart), siendo recomendable que las formas sean más o menos simétricas. La marca  Savagear, que es la que más está trabajando en este tipo de acciones, ha sacado al mercado unos anzuelos Texas especiales para este tipo de pesca, aunque los ha dotado de muy poco peso (de 3 a 6 gr) en una pequeña cabeza triangular, que ofrece un movimiento realmente atractivo al golpear enérgicamente los jerkbaits, pero profundiza muy lentamente, permitiendo sólo una pesca muy superficial y a corta distancia, lo que inhabilita su uso prácticamente para los carángidos de nuestras aguas, que son los “clientes” potenciales por excelencia de esta técnica en el mar. En todo caso, es cuestión de técnica que una cabeza apropiada consiga la acción errática adecuada, con mucho entrenamiento y anzuelando correctamente el vinilo, de forma que quede completamente recto. 

La cabeza es parte fundamental de esta modalidad. En imagen, la Sandeel Jig head en la boca destructora de un bonito atlántico (Sarda sarda).

SEÑUELOS
Los mejores señuelos van a ser los de tipo jerk, esto es, que huiremos de las formas toscas y de las colas vibrátiles, al menos de las de tipo “paddle”, que ofrecen más resistencia e inhabilitan o dificultan el zigzag. Vinilos alargados del estilo de los ya citados sandeel slug de Savagear, los Slug Go de Lunker City o los Picol´eau de Delalande parecen haber nacido expresamente para esta técnica, aunque reitero que va a ser la cabeza y la técnica el elemento más importante para conseguir la acción deseada. De hecho, conseguimos hacer el zigzag incluso con gambas de vinilo, a pesar de que tienen patitas que ofrecen algo de fricción en el agua. Las gambas, en 5 cm, montadas en las cabezas de 7 gramos nos están dando un resultado realmente espectacular con todo tipo de especies por debajo de los 3 kilos de peso, mientras que echamos mano de los jerks de 10 cm en la misma cabeza plomada de 7 gr. para llampugas, bacoretas, espetones pequeños, jurelas o servioletas. Cuando buscamos bonitos grandes sin actividad aparente en superficie estamos pescando con el mismo jerk, pero de 14 cm, en cabezas jig head de 16  o incluso de 28 gr. Para espetones gigantes subimos a 16 cm, y para los palometones llegamos a emplear  los lanzones de 20 cm.  Vamos, que el sistema es el mismo siempre, pero intentamos adaptar el tamaño de la muestra al tamaño de pez que pretendemos capturar y a la especie, aplicando la lógica, de manera similar a lo que hacemos a la hora de elegir el equipo.

Mi señuelo preferido es, con diferencia, el Sandeel slug de Savage Gear, descatalogado actualmente de forma injusta. 

Los señuelos alargados de poca resistencia en la cola van a ser los elegidos. 

ACCIÓN DE PESCA
La acción de pesca es relativamente sencilla si la cabeza plomada y el señuelo están bien conjuntados, debiendo quedar el vinilo completamente recto para que no se tuerza al dar tirones. La pesca se hace dando tirones secos, debiendo espaciarlos generalmente a razón de un tirón por segundo, para dar tiempo a que el señuelo tenga un desplazamiento lateral acusado, para que, ante el siguiente tirón, el señuelo responda hacia el lado contrario. Para que los lectores lo entiendan, esta acción trata de conseguir una especie de agresivo pero pausado “walking the dog” en sumergido, que irrita irremediablemente a los carángidos, haciéndoles picar aunque no muestren actividad alimenticia. La elección de cañas con acciones de punta o “rápidas” nos va a facilitar mucho la pesca mediante esta técnica, así como el empleo de líneas trenzadas que transmitan nuestros tirones secos al final de la línea, haciendo mover al señuelo en zigzag. Las cañas cortas pero de mango relativamente largo y con cierto contrapeso harán que esta pesca sea cómoda, convirtiéndose en algo mecánico y muy poco cansado para los brazos del pescador.


Palometón (Lichia amia) capturado en Valencia con un Sandeel slug de 20 cm, señuelo que imita a una aguja, pez presa muy buscado por los depredadores. 

ESPECIES  DEVOTAS
La verdad es que cualquier pez es pescable con esta técnica, aunque está claro que los velocistas tienen todas las papeletas para encabezar la lista de favoritos. Ya hemos hablado de los bonitos, que sucumben extremadamente bien ante este tipo de recuperaciones, aunque debemos esperar un segundo para clavar cuando sentimos la picada, pues éstos toman primero el vinilo por la mitad, dejando a veces el anzuelo fuera de la boca –especialmente si son pequeños-, y si somos lentos para clavar, suelen tomarlo entero. La serviola es otro de los que gusta correr tras el zigzag, si bien también entra a acciones verticales de otro tipo de cabezas plomadas, no mostrándose tan selectiva. Los palometones también son víctimas de estas recuperaciones; los he sacado durante 2.013 en Valencia y me he cansado de sacarlos en Mauritana en Febrero de este año, con los vinilos slug de 20 cm, que parecen una aguja, justamente una de sus presas favoritas. Para esta especie hay que espaciar un poco más los tirones, dándolos más fuerte e intercalando alguna pausa de un segundo, pues es lo que mejor se adapta a su modo de alimentación, cansando a su víctima para intentar engullirla por la cabeza, no siendo raro robar alguna pieza en los ataques. Las llampugas se vuelven realmente locas por este tipo de acción, debiendo dar los tirones bastante secos para que el zigzag sea amplio, intercalando –como con los palometones- alguna pausa, incluso dejando descender unos metros el señuelo abriendo el carrete para volver a recuperar enérgicamente. Para las llampugas, suelo emplear los slug de 10 cm, aunque si son grandes toman bien incluso los de 14, funcionando muy bien los colores amarillos o blancos, muy vistosos, que nos permiten además ver la evolución del señuelo. Incluso las caballas, jureles y jurelas comen extremadamente bien con esta técnica, aun cuando no están activos. Recuerdo una salida que hice este invierno con dos chicos madrileños, cuando les puse la barca sobre un manto de jurelas, con los equipos de rock, y en los primeros lances no clavaron. No creían lo que les decía, y es que si se hacía bien la recuperación era imposible fallar; es increíble la diferencia que hay entre mover el señuelo de cualquier manera y saber absolutamente lo que se está haciendo ahí bajo… los madrileños aprendieron pronto y disfrutaron de capturas lance tras lance. Otros peces con los que nos ha ido bien este tipo de recuperación han sido los dentones,  especialmente con pequeñas gambas –que empleamos para las jurelas- pero con las mismas cabezas plomadas del darting, si bien es cierto que estos peces a veces toman los señuelos en recuperaciones lineales, e incluso en la misma caída. Los abadejos cantábricos y los abades canarios también han sido víctimas fáciles de este tipo de pesca; los primeros de media agua hacia la superficie, con tallas muy pequeñas en los señuelos y movimientos muy agresivos, mientras que los segundos precisan asumir cierto riesgo, pasando el vinilo con cierta parsimonia cerca de los veriles rocosos. Con las lubinas apenas he tenido el gusto de ponerme con esta técnica, pues considero que entran mejor con una acción de tipo “trembling”, simplemente haciendo vibrar un poco la cola del vinilo, siendo excesivamente rápida y agresiva esta recuperación, aunque pueden darse capturas, por supuesto, especialmente con los anzuelos con poco lastre que cité al comienzo de este artículo, que sí permiten una pesca más lenta sobre fondos más someros, y máxime en aguas batidas del Atlántico, donde la poca presión de pesca y la bravura del mar hace que las lobas se muestren mucho más agresivas que en el Mediterráneo. En todo caso, ya sabéis, mi trabajo es divulgar y dar a conocer la base, pero sois vosotros los que debéis poner en práctica lo expuesto en este artículo y adaptarlo a vuestras especies y a vuestros pesqueros, pues es así como realmente se aprende y se crece como pescador y persona. ¡Nos vemos en el agua!

Antonio Pradillo Carrasco



2 comentarios:

  1. Buen articulo, lo leí en su día en la revista👌

    Saludos!

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  2. Excelente articulo Antonio, se agradece que compartas tus experiencias. Una pena que para los que pescamos desde costa aqui en Valencia este tan complicado, pero para cuando pase la cuarentena probaré a ver que tal se da.
    Un saludo.

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